sufrió matoneo en un colegio de Ibagué


Derechos-Humanos
miércoles 21 de enero de 2015

kienyke.com


Tuvieron que recurrir a la justicia para proteger los derechos de esta mente brillante.


Lucía* siempre fue precoz. Eliana Camacho, su mamá, comenta que siempre aprende todo con facilidad. Se sentó, caminó y dejó el pañal tiempo antes de lo imaginado.

A los 3 años manejaba el computador sin ayuda y se amarraba los zapatos a la perfección. Cuando entró a cursar transición, Lucía ya sabía leer.

Pero solo hoy, cuando tiene 7 años y fue víctima de matoneo en un colegio de Ibagué (Tolima) por su inquietante comportamiento, una neuropediatra determinó que tiene un coeficiente intelectual de 131, es decir, una capacidad intelectual muy superior y talentos excepcionales.

Ahora Lucía, estudiante de segundo de primaria, espera poder entrar a un colegio con educación especial para explotar todo su potencial.

Según contó Eliana a KienyKe.com, desde la primera semana de colegio, Lucía comenzó a tener problemas. Le aburría el ritmo de aprendizaje y el sentirse sin mucho que aprender. Comenzaba a hacer un poco de desorden y a molestar a sus compañeros. Fue por esta razón que iniciaron las quejas y se le hizo un consejo educativo por mal comportamiento; fue remitida al psicólogo y luego al neuropediatra.

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La menor era maltratada en la institución educativa, hasta que la Defensoría decidió actuar.

El diagnóstico determinó que Lucía tenía un coeficiente intelectual muy superior. Estaba lejos de la hiperactividad que se creía. Sin embargo, la respuesta en el colegio fue el matoneo y rechazo a su condición. Eliana confiesa que su hija fue sometida a varios castigos y obligada a hacer planas solo por su comportamiento. Además su profesora la sacaba del salón de clases con frecuencia.

Lucía también fue maltratada por sus propios compañeros. Eliana habla de golpizas y rechazo. Además algunos padres de familia hacían comentarios negativos de la niña. Esto hizo que ella se sintiera triste y le dijera en una ocasión a su mamá que se quería morir.

A raíz del matoneo que Lucía recibió, su mamá acudió a la Defensoría del Pueblo para dar a conocer la situación. Allí, un equipo interdisciplinario le brindó a la familia asesoría para instaurar una acción de tutela con el objetivo de proteger los derechos de la menor.

El recurso, fallado a favor de la niña por el Tribunal Superior de Ibagué, dispuso que la Secretaría de Educación Municipal realizara lo necesario para el ingreso de Lucía a un establecimiento educativo acorde con sus capacidades, y que el Ministerio de Educación efectuara el seguimiento correspondiente.

Pero ante esta determinación, la Secretaría apeló el fallo de tutela. En segunda instancia, la Corte Suprema de Justicia acogió los argumentos de la Defensoría del Pueblo, desvirtuó las peticiones de la alcaldía de Ibagué y sentó jurisprudencia para proteger los derechos de los niños y niñas con inteligencia superior, víctimas de acoso escolar.

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Sin embargo, en la capital del Tolima no hay ningún colegio que pueda ayudarle a Lucía a explotar sus capacidades. A Eliana le ofrecieron cuatro instituciones con un nivel académico superior para su hija, pero rechazó la oferta porque la menor necesita educación personalizada y orientación especial. Al analizar las características de los colegios consultados, encontraron que en Ibagué no hay instituciones de este tipo.

Eliana, quien es madre cabeza de familia, y Lucía esperan trasladarse a Bogotá para encontrar un colegio privado que le ayude con sus talentos excepcionales.

Mientras, Lucía seguirá aprendido de matemáticas, arte, dibujo y música, tres campos que facilitan y en los que demuestra admirable destreza. Descubriendo cosas de la naturaleza con documentales de National Geographic y preguntándole a su mamá toda duda que le surge sobre el mundo que que la rodea.


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