"Me he preparado para ganar el Tour": Nairo Quintana


Ciclismo
martes 30 de junio de 2015

Prensa Movistar Team


En entrevista al diario el País de España, Nairo se muestra seguro pero cauteloso ante el reto


En Cómbita, en las tierras altas de Boyacá, donde nació hace 25 años, Nairo Quintana tiene un terreno con patatas y tres pollitos. En sus pocos momentos libres sube a ver crecer lo sembrado que trabaja una familia a la que ayuda, a abstraerse, a olvidarse quizás de que un país, un continente entero, estará pendiente de él en julio.

Pregunta. Sus rivales para el Tour, Contador, Froome y Nibali, no pueden sembrar patatas en el Teide, donde hacen sus concentraciones, tampoco pueden estar con su familia…

Respuesta. Tengo esa ventaja, pero genera un poco de envidia. Muchos dicen, ‘Ah, Quintana está por allá, a saber, y nosotros, aquí, más controlados’. Y Quintana está de donde es, está en su casa, está entrenando, y no puedo estar todo el año fuera de casa sin ver la familia. Tengo la opción de matar dos pájaros de un solo tiro y con mucho gusto lo hago: tengo la altura, tengo mi casa allí, mi familia, mis amigos. Siempre entreno con amigos. Las cosas van más agradables así.

P. Nibali decía eso, qué no sabía nada de usted. ¿Está localizado para los controles antidopaje?

R. Siempre, siempre. Suben de España o de Estados Unidos a hacernos controles y he pasado varios esta primavera. No es ni selva ni un país perdido, como muchos pensaron. Es como si estuviéramos aquí, ahora mismo [en Lourdes, en vísperas de la Ruta del Sur, la entrevista debe retrasarse justamente porque a las siete de la tarde han acudido los inspectores antidopaje al hotel del Movistar para someter a controles a todo el equipo], pasamos controles a la hora que nos pidan.

P. Psicológicamente parece complicado para los rivales aguantar más de un año las terapias de altitud y soledad en el Teide…

R. Sí, debe de ser difícil, pero, bueno, nosotros, los colombianos, también estamos a dos aguas. No vivimos como tal en Europa ni tenemos a nuestra familia aquí. Tenemos que estar de visita allí, estar con ellos también, lo necesitamos de cabeza…Y a ver hasta cuando nos dura también a nosotros: estar lejos de casa no es fácil.

P. Contador ha corrido el Giro. ¿Le beneficia a usted que haya gastado sus fuerzas allí?

R. Pero también tuvo su sistema de entrenamiento y seguro que lo ha calculado para llegar muy bien al Tour. Si no estuviera bien para el Tour, Contador no se presentaría. Eso significa que está en buen momento, que está bien, tiene un buen equipo y se presentará en buenas condiciones. Él ha estado no con dificultades, pero sí con mucha tensión por los rivales y por lo fuerte que estuvo el Astana. Él tuvo que gastar allí fuerzas, pero luego habrá descansado y vendrá muy bien para el Tour.

P. ¿En qué ha cambiado el Quintana de 2013, el que quedó segundo en el Tour? ¿Qué ha aprendido desde entonces?

R. He mejorado en muchos aspectos: en el manejo de la carrera, en la dirección del equipo, en economía de carrera, en saber olfatear los momentos, en saber trabajar como líder. Antes el equipo me llevaba, ahora tengo más control de mí mismo.

P. ¿Y cómo se traducirá eso en el Tour?

R. Este año, sí, seré yo el que pueda tomar decisiones, probablemente. También tenemos un director, que no podemos saltar las órdenes de él… Nosotros vemos las cosas dentro de la carrera y ellos desde el coche ven otras cosas. Tenemos que tener mucha colaboración. Lo importante es, claro, tener fuerzas para hacer lo que se piense. El director te manda hacer algunas cosas, y si no hay piernas o no hay cabeza no vas a ningún lado.

P. También parece que ha sabido construir un equipo a su alrededor…

R. He cogido pues cierta credibilidad, y esa credibilidad me ha hecho estar más seguro y que los compañeros puedan creer en mí y en lo que digo para tomar decisiones. Me dio mucho, y confío mucho, la palabra de los que han hecho muchas grandes vueltas, como Imanol Erviti o Ventoso. Ellos olfatean cosas. Me suelo reunir con ellos y hablamos con el director y se toman decisiones. Un líder tiene que serlo dentro y fuera de la bici. Tiene que cuidar de los compañeros y protegerlos, y pedir lo mejor para ellos.

P. Dicen que lo más difícil para un favorito al Tour es no caer en la obsesión, en aguantar los meses previos que todo lo que se hable de ellos y se les pregunte gire en torno al Tour…

R. Para mí no es una obsesión. Quiero ganar, me gustaría ganar, me he preparado para ganar. Lucharé hasta donde pueda para vencer. Y si no me sale este año, habrá más.

P. ¿Le ha protegido de la obsesión el estar en Colombia?

R. Al contrario. Allí me dan mucha más guerra que aquí. Aquí, en Europa, somos varios favoritos y de diferentes países. Allí soy el único que va a luchar por vencer el Tour y se despiertan muchas emociones. El fútbol no les salió como lo esperaban e inclinan su emoción hacia el Tour. El pueblo, mi padre, mi madre, todos quieren que gane, pero hay rivales muy fuertes, con más experiencia que yo. Y yo enfrío, recuerdo que una vez salió así, pero que todos los años son diferentes, que los hay mejores y peores. Pero insisten: quieren que gane, la montaña, la de joven, el Tour… Quieren que gane todo, las etapas de montaña todas y generan emociones y entre ellos se alimentan en una burbuja que a veces no es tan buena.

P. ¿Cómo se ha protegido?

R. Yo trato de comunicarle a la gente que tampoco es así, que para tener lo que tengo primero hay que trabajar y hacer las cosas para buscarlo, que esto no es como los sueños, que hoy lo sueño y mañana se me cumplió.

P. ¿Se da cuenta de lo importante y simbólico de su misión, de ser el primer sudamericano que gane el Tour?

R. Sí, claro. Y me llena de honor. Pero ellos más me lo exigen y más intentan poner más leña al fuego.

P. Pero también es usted el primer colombiano que dice bien alto: “quiero ganar el Tour”.

R. Lo digo porque ya he ganado algunas carreras importantes, he ganado una grande, he alguna vez batido a algunos de mis rivales y he hecho segundo en el Tour… Entonces, creo que tengo, y me siento con ellas, la capacidad y las posibilidades. Y por eso lo puedo decir. Otra cosa es lo que salga. Pero he trabajado bien, me siento bien. De aquí en adelante, lo que Dios quiera. Hay de todo en este mundo. Hay gente que cuando digo “puedo vencer”, dice “le falta ambición”. Si digo “voy a vencer”, dice, “no, está muy sobrado”. Y otros le aplaudirán. Hay de todo, pero soy realista y, en mi caso, nunca voy con precisión o con seguridad de que voy a vencer, por respeto a los rivales que son todos muy buenos y se preparan muy bien. No puede uno afirmar que va a ganar. Me he acostumbrado y he tratado de manejarlos a los periodistas. No es fácil porque unos atacarán, otros alabarán. Pero yo siempre hablo lo que pienso dentro de mí, y eso servirá.

P. ¿De entre los tres rivales de los que todo el mundo habla, hay alguno al que tema más?

R. No señalo a ninguno como máximo favorito. No hay nadie con superioridad clara. Todos han dado muestra de fortaleza. Las exhibiciones de Froome y su fuerza, la etapa de Nibali en el Dauphiné, y el Giro de Contador, que se ha recuperado en altura y llegará perfecto al Tour. Llevaremos la estrategia día a día. Trabajaré según se desarrolle la carrera y según mi fortaleza. Algún día podré con ellos y otro ellos podrán conmigo, pero lo importante es estar cerca de ellos siempre y aprovechar la ocasión.


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